Recupera el rumbo:
Tips para estudiar en casa

La escuela de medicina está de regreso, pero probablemente no como tu esperabas o estabas acostumbrado. Lograr una rutina de aprendizaje y mantenerla a largo plazo puede ser un reto. Organizar tu espacio de trabajo, estructurar tu tiempo y las técnicas de aprendizaje que utilizas  desempeñan un papel importante a la hora de estudiar en casa de forma eficaz y eficiente. Recupera el rumbo y maximiza tu potencial de estudio a distancia con estos consejos para estudiar en casa y con Lecturio a tu lado.

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Organiza tu espacio de estudio

Tener un espacio de estudio designado es un elemento clave para estudiar con éxito en casa. Mantener una cierta separación entre el lugar donde te relajas y el lugar donde estudias puede ayudarte a tener la mentalidad adecuada al momento de concentrarte realmente. Decidir qué tener en tu espacio de estudio (y qué dejar fuera) es también muy importante. Cada estudiante de medicina tiene su propio método, pero muchos optan por utilizar dos pantallas: puedes usar una para el video que estás mirando y otra para tus apuntes, o una para el modelo 3D de anatomía que estás explorando y otra para tu texto de referencia, etc. Por supuesto, también te puede beneficiar tener otras herramientas en tu espacio de estudio como un cuaderno o tu libro de texto. Sin embargo, procura minimizar las distracciones: reserva los tentempiés o el café para las horas de descanso, deja el teléfono en otra habitación para evitar usarlo durante un bloque de estudio, y elige bien tu ruido de fondo. Bloquea los ruidos de fondo no deseados (incluidos los de compañeros de habitación no concentrados) con auriculares con cancelación de ruido o tapones para los oídos. Si los sonidos de tu casa no son adecuados para estudiar, puedes escuchar música clásica o ambiental para simular una cafetería o la biblioteca de tu universidad. Si necesitas utilizar tu teléfono como temporizador, para un grupo de estudio virtual o como fuente de ruido ambiental, desactiva las notificaciones y aléjalo de tu vista y de tu mente.

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Estructura tu tiempo

El espacio de estudio está listo y las distracciones minimizadas… ¿ahora qué? Uno de los elementos importantes de una sesión de estudio satisfactoria no tiene necesariamente que ver con el material que revisas o el contenido que copias. La forma de gestionar tu tiempo marca una gran diferencia en el éxito de tu sesión de estudio. Esto comienza con tu lista de tareas. Antes de empezar a estudiar, es importante tener un plan de lo que verás para poder organizar tu tiempo y centrar tus esfuerzos en el material que tienes que repasar. No sólo debes saber qué estudiarás a lo largo del día, sino también priorizar tu lista de tareas. Si tienes un examen en específico a la vuelta de la esquina o vas a empezar una nueva rotación, ya sabes qué es lo más importante que tienes que repasar cada día o a qué necesitas dedicarle más tiempo. Ahora bien, una vez que tienes tu lista de tareas prioritarias, ¿cómo organizas tu tiempo? 

La Técnica Pomodoro es muy popular entre los estudiantes de medicina por esta razón: se enfoca en la realización de tareas trabajando en bloques de 25 minutos («pomodoros») con descansos de cinco minutos entre uno y otro, en lugar de limitarse a repasar una lista de tareas. Antes de empezar, agrupa en tu lista de cosas pendientes lo que creas que se puede realizar en 25 minutos. A continuación, pon en marcha el temporizador y ponte a trabajar:  después de realizar cuatro pomodoros, puedes tomarte un descanso de 20-30 minutos. Este método te ayudará a maximizar el uso del tiempo, a minimizar la procrastinación y a hacer un seguimiento de lo que has conseguido exactamente. Las pausas de cinco minutos entre pomodoros ayudan a refrescar la mente y permiten que se restablezca antes de empezar el siguiente bloque. La técnica Pomodoro ha sido adaptada por muchos estudiantes para sus estudios, y muchos calendarios de estudio también sugieren esta técnica o una versión de la misma (por ejemplo, el calendario de estudio de 40 días de Lecturio para el USMLE® Step 1). También puedes adaptarlo tú mismo eligiendo diferentes intervalos de tiempo según tus tareas y tu horario. Por ejemplo, realizar un bloque completo del Qbank (Banco de preguntas), al estilo del USMLE, lleva más de 20 minutos; sin embargo, puedes dividir tu toma de notas y repaso posteriores en First Aid® en intervalos de tiempo más pequeños.

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Grupos de estudio virtuales

Incluso en tu espacio de estudio, con los auriculares puestos y tu música o el ruido ambiental sonando, estudiar medicina en casa puede ser solitario. Ya sea que prefieras revisar el material en voz alta con otras personas, o que la presencia de otros estudiantes te ayude a mantenerte concentrado, los grupos de estudio son una excelente opción para muchos estudiantes de medicina.Que estés en casa no significa que tú y tus compañeros no puedan estudiar juntos: crear un grupo de estudio virtual es una de las mejores formas de seguir aprendiendo en grupo, incluso a distancia. Muchas herramientas gratuitas (como Facebook Messenger, Skype, Zoom y Google Hangouts) permiten realizar videochats en grupo. Tener dos pantallas en tu espacio de estudio también puede ser muy útil para los grupos de estudio virtuales, ya que puedes mantener el chat en una pantalla y el material de estudio en la otra. ¿Tus compañeros no están disponibles o no quieres estar en videollamadas todo el tiempo? Prueben a utilizar un temporizador compartido para mantenerse concentrados, y regresen a la llamada cuando se acabe el tiempo. Como alternativa, si quieres la motivación de otras personas estudiando a tu alrededor, pero no así comprometerte directamente ni coordinar un horario con nadie en particular, también puedes consultar los muchos videos de estudiantes de medicina «estudia conmigo» que se encuentran en YouTube y poner uno de fondo.

Técnicas de estudio

En ocasiones, tus tareas no se alinean con la programación de bloques fijos empleada en la Técnica Pomodoro o un grupo de estudio no tiene sentido para lo que necesitas repasar. Hay docenas de otras técnicas de estudio que se pueden utilizar para asegurar la retención del material. Aquí tienes algunas para empezar:

El aprendizaje activo lo puedes practicar en diversos contextos de estudio. En lugar de ver pasivamente videos médicos de alto rendimiento o de realizar varias tareas a la vez y, por tanto, no asimilar la mayor cantidad de información posible, el aprendizaje activo te ayuda a orientarte y a mantenerte concentrado en el contenido. Para practicar el aprendizaje activo, debes hacer  pequeñas autocomprobaciones antes, durante y después de repasar. Antes de empezar a estudiar, establece lo que vas a aprender y lo que ya sabes sobre el tema. Mientras repasas el material, asegúrate de  que comprendes el panorama general, de que has entendido lo que acabas de ver o leer y anota las palabras clave que podrías utilizar para futuros repasos. Una vez terminada la sesión de estudio, pregúntate qué comprendiste y anota lo que necesitas repasar o seguir aprendiendo la próxima vez que abordes el tema. Al practicar el aprendizaje activo, no sólo le das una dirección a tu sesión de estudio actual, sino que también puedes reflexionar y adaptar tu técnica de estudio en el futuro.

El aprendizaje basado en problemas (Problem Based Learning o PBL), también llamado aprendizaje inverso, es una técnica de aprendizaje que se utiliza a menudo en el aula, en la que una clase se centra en la respuesta a una pregunta de un caso clínico y en el aprendizaje del material pertinente sobre la marcha. El PBL también funciona como una técnica de estudio dedicado, por ejemplo, cuando te preparas para tus exámenes de licencia. En este contexto, puedes utilizar un Qbank o banco de preguntas para hacer ingeniería inversa en tus estudios. ¡Pruébalo en casa! En lugar de empezar leyendo los capítulos de First Aid® o viendo las videoconferencias de alto rendimiento, comienza respondiendo las preguntas de los casos clínicos. Lee las preguntas y responde primero, como en un examen. A continuación, utiliza los materiales relacionados (como las explicaciones de las respuestas en el texto y el vídeo, las referencias de First Aid®, etc.) para mejorar tu comprensión de los temas, o para entender mejor por qué las respuestas correctas son de hecho correctas. ¿Eres nuevo en esto de las viñetas clínicas centradas en el paciente? Lecturio tiene un libro electrónico gratuito que te guía a través de los detalles de la lectura y la respuesta de 30 preguntas diferentes de tipo Qbank para ayudarte a empezar.

La repetición espaciada es una técnica de estudio con la que probablemente estés familiarizado en otro contexto. A menos que tengas una memoria fotográfica, es probable que no recuerdes todo lo que estudias a la primera. Repasar lo que has aprendido es tan importante como aprenderlo bien a la primera. Hay muchas estrategias de retención: algunas personas utilizan tarjetas de papel o virtuales para recordar, otras canciones para refrescar la memoria y otras mnemotecnias para retener información. Pero, ¿con qué frecuencia hay que repasar ciertos temas? La idea que subyace a la repetición espaciada es que, en lugar de aprender tantos datos como sea posible en un corto periodo de tiempo, debes repasar el material a intervalos cada vez más espaciados después de aprenderlo. Si esto suena muy parecido a aprender con tarjetas de memoria, ¡es porque es similar! Sin embargo, la clave de la repetición espaciada son los intervalos cada vez más largos, que se basan no sólo en si respondes o no correctamente a una pregunta de repaso, sino en la confianza que tienes en tu propia respuesta.

Utilizar Lecturio implica emplear un recurso basado en la ciencia tras el estudio eficaz, incluidas las tres técnicas de estudio mencionadas anteriormente. Después de ver vídeos de Lecturio, responderás preguntas para comprobar tu comprensión del contenido (aprendizaje activo); y esto pasará a formar parte de un algoritmo que te replanteará  preguntas a lo largo del tiempo con base en el nivel de confianza con que respondiste anteriormente (repetición espaciada)

El Qbank de Lecturio no sólo ofrece miles de preguntas de casos clínicos en todas las asignaturas del USMLE®, sino también explicaciones en texto y vídeo, además de referencias actualizadas de First Aid® que mejorarán tu estudio y te prepararán para tu próximo examen de licencia (PBL/estudio inverso).

Introducción a la plataforma de Lecturio Plataforma Lecturio – Una guía

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Ve un recorrido guiado por la plataforma y obtén una visión general de algunas de nuestras funciones más importantes, como la videoteca, el planificador de estudios y el banco de preguntas (Qbank). Aprovecha al máximo tu estudio a distancia con el compañero de estudios de Lecturio todo en uno.

¿Necesitas ayuda para estudiar un tema específico? Los educadores de Lecturio tienen algunos consejos sobre cómo abordar sus áreas de especialización desde casa.

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Alimentos saludables para el cerebro

Acabas de leer sobre técnicas de estudio y aprendizaje, pero ¿qué pasa con el tiempo de descanso? Trátese de los cinco minutos entre pomodoros, una pausa más larga para comer o al final del día, asegúrate de tomar un tiempo para relajarte y recargar energías. El tiempo de descanso es el momento ideal para tomar un tentempié, pero en lugar de recurrir a las papas fritas o los chocolates de siempre, intenta comer y preparar alimentos con ingredientes que nutran a tu cerebro: 

Aguacates: Llenos de grasas monoinsaturadas, vitamina K y folato, los aguacates ayudan a mantener el nivel de azúcar en la sangre en los niveles correctos, a mejorar la memoria y aumentar la concentración. También son ricos en vitamina C y vitamina B, que el cuerpo necesita a diario. 

Plátanos: Los plátanos están llenos de vitamina B6, que según un estudio de la Universidad Tufts de Boston, ayuda a mejorar tu función cognitiva. También son una buena fuente de potasio.

Bayas: Las investigaciones demuestran que los flavonoides, los pigmentos naturales de las plantas que dan a las bayas sus brillantes colores, pueden ayudar a la memoria y la recolección.

Frutos secos: Los frutos secos son una gran fuente de grasas saludables y proteínas. Según un estudio de 2015 de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), las nueces en particular ayudan a mejorar la memoria.

Verduras de hojas verdes: ¿Sabías que las verduras de hojas verdes como el brócoli, la col rizada, las espinacas y las acelgas ayudan a frenar el deterioro cognitivo a largo plazo? Esto se debe a que son ricas en nutrientes como la vitamina K, la luteína, el folato y el betacaroteno.

Omega-3: Los pescados grasos, como el salmón, el atún claro, el bacalao o el abadejo, son una buena y saludable fuente de ácidos grasos omega-3, que son grasas insaturadas saludables relacionadas con la reducción de los niveles de beta-amiloide en la sangre. Si no te gusta el pescado, intenta incorporar a tu dieta otras fuentes de omega-3, como lo son la linaza, las nueces, la chía o el aguacate.

Cereales integrales: Tu capacidad de enfoque y concentración proviene de un flujo constante de energía (léase: glucosa) en la sangre. Elige cereales, pasta o pan integrales para mantenerte alerta durante todo el día, ya que los alimentos integrales tienen un índice glucémico bajo y, por lo tanto, liberan energía lentamente en tu torrente sanguíneo.

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Conserva tu salud mental

Has perfeccionado tu rutina de estudio, adoptaste algunas de las técnicas antes mencionadas y te abasteciste de alimentos saludables para el cerebro y, sin embargo, sigues estresado y a veces te sientes muy desmotivado y/o abrumado. Tus descansos no son suficiente y tu motivación puede estar en declive. Aunque no estés en este punto, ya es hora de centrar parte de tu energía en tu salud mental. Al fin y al cabo, no puedes cuidar de los demás si no cuidas de ti mismo. Estudiar es importante, pero tu cerebro también necesita un descanso. Tomarse un descanso de estudiar no sólo permite a tu cerebro procesar adecuadamente la información que has aprendido, sino que también te permite desestresarte. Levantarte y ponerte en movimiento, ya sea dando un paseo o haciendo un entrenamiento completo, te ayudará a mantenerte despierto y concentrado. Se ha demostrado que el ejercicio ayuda a reducir la ansiedad. Otras actividades, como dedicar tiempo a un pasatiempo o disfrutar tiempo con la familia y los amigos, también tranquilizan la mente. Para algunos, la meditación de atención plena ayuda a algo más que a centrarse y concentrarse; también proporciona un espacio y un contexto para la reflexión. Mantener la salud mental mientras se estudia en casa es algo que no siempre se puede hacer solo, sino que es mejor con la ayuda de un profesional de la salud mental. No tengas miedo de buscar ayuda profesional, aunque no esté relacionada con tus estudios. Muchas universidades disponen de servicios de salud mental para los estudiantes, e incluso cuando se estudia desde casa, existen soluciones digitales y en línea. Consulta a tu proveedor de servicios sanitarios y/o a tu universidad para conocer las opciones que tienes a tu disposición.

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Plan de estudios adaptado

Puedes estudiar desde casa en cualquier momento, pero ¿qué ocurre cuando cancelan las clases o debes tomar clases en línea? No todos los profesores o universidades están preparados para afrontar el cambio de la enseñanza presencial a la virtual en cuestión de días. El cambio a la enseñanza totalmente en línea puede ser una experiencia nueva para ti también. Estar al tanto de los contenidos que necesitas aprender y complementar tus cursos en línea con un recurso online no tiene por qué ser difícil… de hecho, ¡es exactamente para lo que está Lecturio y lo que ya hacemos con todas nuestras universidades asociadas! 

Aprovecha la oportunidad de tener tu plan de estudios reflejado en el entorno de aprendizaje de Lecturio. Solicita que el plan de estudios de tu facultad de medicina se mapee para crear una biblioteca personalizada directamente en Lecturio Premium. Esto te permitirá seguir el ritmo de tu plan de estudios habitual y optimizar tu estudio en casa para lograr un nivel máximo de eficiencia. ¿Estás interesado? Envíanos un correo electrónico a: students@lecturio.com.

Si tu universidad aún no utiliza Lecturio, puedes ayudar a impulsar el cambio hacia un aprendizaje en línea: Envía un correo electrónico a  institutions@lecturio.com si quieres ayudar en el proceso, o consulta esta página para obtener más información.