¿Cuál es el papel de un mentor en medicina?

¿Cuál es el papel de un mentor en medicina?

La facultad de medicina puede ser bastante difícil de superar, y es aún más difícil hacerlo cuando estás sola. Se reconoce que los mentores son una de las claves del éxito en la escuela de medicina. A pesar de ser tan importante, no todas las escuelas incluyen la mentoría en sus programas.

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Mentorship in medicine
Si fuera sencillo, cualquiera lo haría.
Permítenos guiarte en el camino del éxito para lograr tus sueños. Estudia con eficacia, mantente organizado y siéntete mejor.
Bianca Villanueva

  ·  

octubre 25, 2021

Para quienes no saben lo que es un mentor:

Los mentores asesoran a personas que se encuentran en la misma trayectoria profesional, o son gente que ha sido capacitada para guiarte a través de la carrera que elegiste.

Aunque puedes abrirte paso en medicina sin un mentor, contar con uno puede marcar una gran diferencia. Algunos estudiantes incluso tienen mentores desde sus cursos premédicos. Así que, vamos a ver en qué consiste la tutoría en la escuela de medicina.

¿Cuál es el papel de un mentor?

Un mentor actúa como asesor de carrera, coach y maestro. Si tu relación con ellos es lo suficientemente profunda, pueden llegar a actuar como consejeros de vida. Es un papel flexible que muchas personas encuentran útil en la escuela de medicina. Esto se debe a que los mentores aportan un enfoque holístico para guiar a los estudiantes.

Mi mentora me ha ayudado a transitar algunos momentos difíciles en la escuela de medicina, especialmente durante los primeros años. La primera vez que reprobé un examen, ella estaba allí para ayudarme a mejorar para el siguiente. Juntas, fijamos metas para mi vida académica y personal. Cuando llegó la pandemia de la COVID-19, ella estaba allí para asegurarse de que estaba saliendo adelante. Para mí, mi mentora era mi coach de vida, mi maestra y una confidente muy cercana.

Consejos para escoger a tu mentor médico

La relación entre discípulo y mentor puede ser tan simple o compleja como lo necesites. Al fin y al cabo, todos tenemos metas y necesidades diferentes. Tu mentor puede ser cualquier persona que satisfaga esas necesidades y comparta tu vibra. A continuación, encontrarás algunos consejos para empezar:

  • Debes saber dónde buscar mentores. si tu escuela no tiene un programa de mentoría, puedes dedicarte a encontrar un mentor. Puede ser un egresado de tu escuela o un médico para el que hayas trabajado. Si estás desarrollando actividades extracurriculares, allí puedes encontrar a tu mentor. Si no encuentras a nadie, AMSA tiene un programa de tutoría para estudiantes en Estados Unidos. Quizá en tu país haya un programa similar.
  • Plantea tus expectativas desde el principio. Incluso si ustedes comenzaron como amigos, es importante fijar límites entre mentor y discípulo. Los límites te ayudan a sacar el máximo partido de cualquier relación. Por ejemplo, si tu mentor es una persona ocupada, tendrás que fijar fechas y horas para sentarte a charlar con él.
  • Hazle preguntas cuyas respuestas no puedas encontrar fácilmente en línea. Pregunta qué le hizo elegir su camino actual. Tal vez te pueda dar consejos para decidir qué tipo de médico deseas ser. Tu mentor debe ser alguien que pueda guiarte en la toma de decisiones importantes.
  • Sé franco acerca de lo que te sucede. Los mentores pueden ayudarte en muchos aspectos de la vida, por lo que es mejor encontrar alguien con quien compartas los mismos planes, creencias o preferencias. Ser abierto y honesto con tu mentor conducirá a una relación más profunda, y también le ayudará a saber en qué aspectos debe concentrarse al trabajar contigo.
  • Sean pro-activos y trabajen juntos. No solamente eres un seguidor de tu mentor. La mentoría es una sociedad en la que ambos aportan trabajo para ayudarte a averiguar lo que deseas. Hagan planes juntos. Comenta tus avances con tu mentor. Esfuérzate en los planes que hagas. Tu mentor no está ahí para resolver los problemas por ti, sino contigo.
  • Mantente en contacto. Aparte de fijar horas para reunirse, asegúrate de estar pendientes uno del otro. Recuerda que tu mentor es una persona ocupada, y respeta el tiempo que dedique a ayudarte. Hazle regalos de agradecimiento y muéstrale continuamente que aprecias sus esfuerzos. Mi mentora se aseguró de programar videollamadas constantes para comprobar cómo estaba. No tengas miedo de ponerte en contacto con él a través de diversos medios.

¿Por qué ser mentor?

Tú también puedes convertirte en mentor después de graduarte. Si eres el tipo de persona que disfruta emplear su tiempo para impartir sus conocimientos y experiencia a la siguiente generación de médicos, ¡lo tuyo es ser mentor!

Puede parecer un trabajo duro, porque ser un mentor significa invertir tiempo y actuar como un modelo para un aspirante a doctor. Sin embargo, la mentoría acarrea numerosos beneficios, incluso para los mentores mismos.

Aparte de la recompensa personal de saber que ayudaste a alguien, los participantes se comprometen más con su campo después de convertirse en mentores. Puede ser refrescante volver a tus raíces y guiar el viaje de otra persona a través de algunos de los años más arduos de su vida. En un campo como la medicina, donde uno se hastía fácilmente, tener una nueva perspectiva puede animarte nuevamente y ayudarte a recordar por qué elegiste esta carrera.

Cómo convertirse en mentor y consejos para dar mentoría a estudiantes de medicina

La mentoría comienza con tomar la decisión de estar dispuesto a apoyar a los estudiantes que necesitan tu ayuda. El siguiente paso es encontrar una manera de convertirte en mentor. Puedes convertirte en mentor de alguien que conozcas en el trabajo, o de algún amigo que planee ingresar en la escuela de medicina. Si no puedes encontrar un discípulo o quieres conocer gente nueva, hay programas en línea como AMSA donde puedes solicitar ser mentor.

Por supuesto, ser mentor no es fácil. Hay ciertos rasgos que la gente busca en sus mentores, y puede ser difícil satisfacer esas características.

  • Inspirador. Esto no significa que des a tus discípulos charlas para motivarlos cuando están desanimados. Comparte tu historia con tus discípulos y explícales cómo perseveraste para superar los obstáculos. Sobre todo, hazles sentir que crees en ellos.
  • Honesto. La medicina no es un viaje fácil, y no es posible endulzarles la píldora. Reconoce lo difícil que puede ser, pero también hazles saber que hay maneras de superar sus problemas. Además, reconoce honestamente cuando ignores las respuestas. Es una oportunidad para trabajar y aprender juntos.
  • Apoyo. Te desempeñarás como su entrenador y animador al mismo tiempo. Sin embargo, debes conocer tus límites. No puedes ayudar a tu discípulo en todo. A veces, tendrán que arreglárselas por su cuenta. Al mismo tiempo, deben poder apoyarse en ti. Con el tiempo, aprenderás a equilibrar ambas cosas.
  • Presente. Necesitas mantenerte en contacto con tus discípulos. A veces, pueden estar tan sumidos en el trabajo que no tienen tiempo de enviar un mensaje. Pregúntales cómo están. Incluso un breve mensaje de apoyo puede marcar la diferencia. Tu tiempo es lo más grande que puedes darles a tus discípulos. Lo necesitan.
  • Manos a la obra. Ocasionalmente, deja que tus discípulos te sigan y trabajen contigo. Si no tienes tiempo para eso, puedes compartir con ellos algunas de las cosas que has experimentado y aprendido en tu propio paso por el hospital.

Si realmente quieres convertirte en mentor, no se trata solo de que tengan éxito en la escuela de medicina. Ese no es el único objetivo. Como su entrenador, en palabras de Ted Lasso, se trata de “… ayudarles a convertirse en las mejores versiones de sí mismos. No siempre es fácil, pero tampoco lo es crecer sin que alguien crea en ti”. Recuerda siempre que tus discípulos son más que estudiantes de medicina.

Lo que significa ser discípulo

Ser discípulo es más difícil de lo que parece. Consiste en mantener una relación profesional, hacer planes con tu mentor, y hacer tu parte para llevar a cabo esos planes. A pesar del esfuerzo que requiere, puede resultar más fácil vencer los obstáculos cuando sabes que alguien te apoya.

Yo solía tratar de no molestar a mi mentor con cualquier pretexto, pensando que podía arreglármelas por mí misma. Sin embargo, con el tiempo terminé pidiendo más sesiones con mi mentor porque a veces tenía problemas para hacer frente a las exigencias de la escuela de medicina.

Así que, como discípulo, no tengas miedo de tomar la iniciativa y pedir ayuda a tu mentor. Aunque es verdad que es posible tener éxito por tu cuenta en la escuela de medicina, tu mentor puede facilitar enormemente tu recorrido por ese sendero. Tal vez, al final de esta etapa, tú también quieras allanar el camino para alguna otra persona.

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