Cómo estudiar anatomía

Para quienes no lo sepan todavía, la anatomía humana es el estudio de las estructuras del cuerpo. Es obvio que para salir adelante en la escuela de medicina tendrás que aprenderla detalladamente. De hecho, esta asignatura es tan importante que en la mayoría de las escuelas se aprende usando cuerpos humanos reales.
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Bianca Villanueva

  ·  

mayo 31, 2023

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La anatomía es una de las materias más importantes que cursas en la escuela de medicina. Es el pan de cada día de cualquier médico, así que terminamos dominándola porque no es posible evitarla, incluso en la práctica. Es probable que hayas tomado clases básicas de anatomía antes de entrar a la escuela de medicina, pero cuando llegas a la facultad es algo totalmente distinto.

Para muchos estudiantes de medicina, especialmente quienes no aprenden bien visualmente, la anatomía es difícil. Consiste en más que memorizar la ubicación de cada parte del cuerpo. Tienes que conocer el cuerpo desde una perspectiva tridimensional, incluyendo dónde se unen los músculos, dónde se ubican vasos y nervios, y muchos otros conceptos que pueden ser intimidantes.

En lugar de darle vueltas a la cuestión de «cómo aprobar anatomía», te damos algunos consejos de estudio que te ayudarán a navegar por ese intrincado laberinto y enigma que es el cuerpo humano. En mi opinión, la siguiente guía de estudio muestra la mejor manera de estudiar anatomía para principiantes.

#1: Empieza por lo básico: aprende por partes

La anatomía incluye tantos conceptos que puede resultar abrumadora. En la escuela de medicina todo es complejo, pero conviene mantener las cosas simples. Empieza por repasar la anatomía general. ¿Cuáles son las partes del rostro? ¿Dónde se encuentran tus órganos internos?

No es indispensable conocer de inmediato todos los músculos del cuerpo o todos los vasos que alimentan un órgano determinado. Estudia primero los vasos sanguíneos principales y luego poco a poco sus ramificaciones.

Comienza por los grupos musculares y después sigue con los músculos individuales y sus funciones. Una vez que aprendas lo básico, habrás construido una base sólida para el resto de la asignatura. Siempre ayuda hacerlo sistemáticamente.

#2: Elige un buen atlas o libro de anatomía

La Anatomía de Grey es más que una serie de televisión, también es uno de los tratados de anatomía más conocidos. Pero hay todo un mundo de libros de anatomía entre los que puedes elegir. Aunque probablemente tu escuela recomiende un libro de anatomía, te sugiero que busques un libro que se adapte a tu estilo de aprendizaje.

Personalmente, prefiero el Atlas de Anatomía Humana de Netter, pero sin duda algunas personas no estarán de acuerdo. Lo importante es que aprendas con un buen libro que te funcione a ti. Hay quienes utilizan aplicaciones de modelos 3D en sus dispositivos. Puedes incluso combinar libros y aplicaciones. Entonces si hay tantas opciones, ¿cómo saber con qué estudiar?

Los buenos recursos de estudio son los que mejor se adaptan a tu estilo de aprendizaje. ¿Aprendes mejor viendo diagramas del cuerpo, un esquema en 3D o imágenes de un cadáver humano real? ¿Prefieres ver correlaciones clínicas o radiografías? ¿Te ayuda ver cómo se estratifican los órganos? ¿O todo esto te confunde todavía más? Hay que tener en cuenta todas estas modalidades a la hora de elegir un libro, porque cada tratado tiene algo único que ofrecer.

#3: Aprovecha al máximo el anfiteatro anatómico

Aunque al principio da miedo, el anfiteatro donde se diseccionan los cadáveres es la parte práctica de la clase de anatomía. Esto ya lo traté en un artículo anterior, pero para empezar te daré algunos consejos sobre el anfiteatro:

Ese cadáver es tu primer paciente y tu mejor atlas. No hay mejor manera de aprender que verlo con tus propios ojos. Separar personalmente los vasos sanguíneos y los nervios, identificar los distintos órganos y seguir las trayectorias de cada sistema orgánico es algo que resulta más difícil hacer en un cadáver. Encontrar las partes y sentirlas personalmente estimula tus otros sentidos de una manera que no conseguirás leyendo un atlas o una aplicación de 3D.

¿Por qué es importante? Estudios demuestran que usar más de un sentido ayuda a aprender mejor las cosas.

#4: Recuerda: “La forma sigue a la función”

Cuando se trata de anatomía y fisiología, debes tener siempre presente este lema. ¿Qué significa? El cuerpo humano es un intrincado sistema formado por diversos mecanismos que trabajan juntos para mantener todo en equilibrio. Cada órgano tiene una finalidad, incluso cuando no parece obvia, y su ubicación sirve para ese propósito.

Por suerte, en la mayoría de las escuelas de medicina se enseña anatomía y fisiología al mismo tiempo, de modo que se establecen asociaciones entre cada concepto. Esto hace más fácil imaginarlos en acción. Por ejemplo, es obvio que los músculos flexores del antebrazo flexionan el brazo. Así que tiene sentido que se encuentren en la parte anterior del brazo, donde se produce la flexión.

#5: Etimología: Aprende los orígenes y las raíces de los términos

En anatomía, algunas partes pueden ser fáciles de olvidar. Apenas utilizamos los términos médicos en la vida cotidiana, así que es lógico que, fuera del ámbito de la medicina, los olvidemos con facilidad. A mí me ayudó conocer el origen de algunas palabras.

Por ejemplo, el nombre de muchos músculos del cuerpo hace que sea fácil encontrarlos y describirlos. Al memorizar los músculos del antebrazo, oirás muchos términos como brevis, que en latín significa «corto» (como la palabra «breve»), longus, que en latín significa «largo», pollicis, que en latín significa «del pulgar». Así que se deduce que tu abductor pollicis brevis y tu flexor pollicis brevis son músculos «cortos» del «pulgar», y tu extensor pollicis longus y tu abductor pollicis longus son músculos «largos» del «pulgar».

Los mismos nombres te dan la función, la fijación y una descripción de los músculos que estás estudiando. Sé que aprender otro idioma es otro tema por completo, pero me ayudó mucho aprender algunos términos lingüísticos cuando memorizaba todos esos músculos.

#6: Dibújalo

Reconozco que el dibujo no es mi fuerte. Pero es algo que recomiendo intentar porque ayuda mucho a la memorización. ¿Cómo? Te ayuda a visualizar y reforzar tu imagen de la parte del cuerpo o la vía que quieres memorizar. Tu dibujo no tiene que ser bueno ni preciso, solo lo suficiente para que te permita saber dónde se ubica cada parte..

He utilizado esta técnica para enseñar a mis compañeros de la clase de anatomía, e incluso con pacientes que quieren una explicación más profunda sobre su enfermedad. Dibujar es un buen hábito, incluso para quienes no son artistas. Hay incluso libros de anatomía para colorear. Puedes utilizarlos si crees que eso te ayudará a recordar mejor los conceptos anatómicos.

#7: Bloquear las etiquetas, identificar y repetir

Entonces, ¿cuál es la mejor manera de memorizar la anatomía? Como los cuerpos no vienen con etiquetas, esta técnica de estudio me ha resultado muy eficaz. Como aprendiz visual, me resultaba más fácil tapar las etiquetas de mi libro de anatomía e intentar recordar qué parte del cuerpo señalaba cada una. Hay muchas aplicaciones e incluso algunos libros con fichas complementarias que pueden ayudarte a hacer esto.

La repetición es probablemente el hábito de estudio más efectivo para memorizar cualquier cosa en la escuela de medicina porque es esencial retener y recordar. Cuanto más practiques esas conexiones, más fácil te será recuperar la información cuando la necesites, especialmente a largo plazo. Así que recuerda siempre que “la práctica hace al maestro”. Es posible que no memorices todo lo que necesitas a la primera, pero hacer asociaciones y conexiones entre conceptos es un gran primer paso para retener la información.

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